Mal de ojo.


El mal de ojo es la capacidad que tiene una persona de producir mal a otra sólo con mirarla. De esta persona afectada se dice que “está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima”.

Joaquín Bastús escribió en 1862 que la palabra griega “envidia” venía de la expresión “aquella que nos mira con mal ojo” y de ahí el mal de ojo.

Los griegos protegían a los jóvenes marcando sus frentes con barro.

Una palabra, un deseo potente, la envidia o nuestras propias inseguridades pueden provocar efectos nefastos en nosotros mismos y en los demás.

Nuestro primer contacto con el entorno es através de la vista, por algo se dice que una mirada vale más que mil palabras. Los ojos delatan a una persona, también se dice q son el espejo del alma. Así pues, no es de extrañar que el ojo desde tiempos inmemoriales haya sido considerado como el principal transmisor de energías ya sean positivas o negativas del alma humana.

La vista es el órgano que más poder puede canalizar debido a su correspondencia con el hígado, donde se acumula toda la rabia y la frustración, la simpatía y la confianza. Mediante la mirada podemos trasmitir esas emociones y muchas veces de forma inconciente. Si nos enamoramos los ojos nos brillan de luz, la ternura de la madre se percibe en la mirada sobre el bebe, la ira se refleja en una especie de “chispas” que desprenden nuestros ojos y si sentimos envidia se enturbia su expresión, se oscurecen y los parpados se entrecierran.

El mal de ojo puede venir dado de manera voluntaria o involuntaria, y es efecto de la envidia o admiración del “emisor”, que a través de su mirada (ya sea directa, en símbolo o incluso mental) provoca un mal en el envidiado/admirado. Se dice que las personas de ojos claros (azules, verdes, grises y rayados) tienen mayor poder para el mal de ojo.

Es una acumulación de energía dañina trasmitida por otra persona, provocado voluntaria o involuntariamente. El provocador puede no ser consciente de su propio poder y, por tanto, que tampoco sea consciente de que lo está heciendo.

Los síntomas del mal de ojo son:
– cansancio,
– infecciones oculares severas,
– adormecimiento o pesadez, que termina enfermando gravemente a su víctima e incluso llegar a la muerte.
– Puede darse también una tristeza profunda y ganas de llorar, y en este caso se habla de “Aliacán” (hablaremos del “Aliacán” en un próximo artículo).
– De la misma manera, se puede sospechar el mal de ojo, si algún objeto favorito o querido de la “víctima” sufre algún daño inesperado, sin causa previa específica o si el daño surge “de la nada”.

Voy a concretar los síntomas en niños y en adultos para que así podamos distinguir bien cuándo se es víctima de mal de ojo:

En niños:
– Llanto continuo (sin haber causa aparente alguna).
– Falta de apetito.
– Insomnio (se suelen despertar por la noche).

En adultos:
– Insomnio.
– Pesadillas.
– Sobresaltos durante el sueño.
– Despiertarse con sensación de agitamiento y agobio.
– Pesadez y opresión en el pecho ya sea dormido o despierto.
– Presión en la garganta al despertarse.
– Tensión nerviosa y ansiedad generalizada y sin un motivo.
– Falta de energía.
– Cansancio crónico.
– Depresión.
– Mareos.
– Mente confusa: olvidos, embotamiento, pérdida de memoria
– Nauseas y vómitos.
– Falta de apetito.

Que tengamos uno o dos de estos síntomas no significa que nos hayan hecho mal de ojo. Se han de dar, mínimo, 7 u 8 de estos síntomas.

Diganóstico del mal de ojo:
– Técnica del mechón en aceite: Tener a mano un vaso con agua limpia y un cacharrito con aceite de oliva. Se corta un mechón de pelo de la persona a diagnosticar y se moja en el aceite. Se dejan escurrir tres gotas de aceite del mechón de pelo en el vaso de agua, rezando una oración a la que le tengáis fe. La rezamos 3 veces, una con cada gota. Si el aceite se hunde, hay mal de ojo; si flota disperso, en gotas sin agruparse, hay mal de ojo y si flota agrupado, formando una masa compacta, nos dice que no hay mal de ojo.
– Técnica de la sal gorda: Echar hierbas y alcohol en un cuenco de barro y encenderlo. Según va ardiendo, la persona que supuestamente tiene el mal de ojo irá cogiendo sal gorda y, pasándola por sus manos, la irá echando al fuego. Si los chasquidos de la sal gorda al quemarse son muy fuertes nos indican que la persona tiene mal de ojo. Si el sonido de los chasquidos entra dentro de lo normal, la persona no tiene mal de ojo. Yo os aconsejo quemar primero un poco de sal gorda sin que la persona que supuestamente tiene el mal de ojo la toque. Así podremos diferenciar el chasquido normal del fuerte o muy fuerte.
– Técnica de “la sal que trepa”: poner en un vaso o cuenco agua y unos puñados de sal gorda. Se pone el recipiente debajo de la cama de la persona que queremos saber si tiene mal de ojo y si al cabo de tres días la sal ha trepado por los bordes del recipiente, quiere decir que la persona tiene mal de ojo. No lo hagáis con vinagre, porque el vinagre y la sal producen una reacción química y no es fiable.
– Técnica del dedo en aceite: Decir: “Pido ayuda para saber si tengo mal de ojo o no”. Mojar el dedo corazón en aceite de oliva y ponerlo encima del cuenco con agua sin tocarla ni moverla. Dejar que caigan 3 gotas de aceite sobre el agua del cuenco. Con 3 gotas es suficiente. Si flotan en el agua limpias, sin círculos concéntricos y separadas, significa que no hay mal de ojo. Si se convierten en círculos concéntricos o las gotas se extienden, entonces la persona si está afectada por el mal de ojo.

Protección contra el mal de ojo:
– Poner una cinta roja al envidiado o afectado,
– Utilizar amuletos de protección.
– Pisar los zapatos nuevos de familiares y amigos, como mecanismo para evitar la envidia,
– Escupir a los bebés o embarazadas ya que se considera la saliva como protectora.
– Rosa de Jericó: tiene la función de absorber energías negativas, entre otras cualidades.
– Anillo Atlante: Protege de las vibraciones negativas, maleficios, negatividad.
– Peonía mediterránea : Protege contra el mal de ojo. Utilizado en magia puede anular hechizos también.
– Coral rojo: Aparte de proteger contra el mal de ojo, también protege contra la envidia. Actúa como absorvente porque es poroso.
– Piedra Azabache : Evita que alguien pueda dañar al portador echándole un mal de ojo.

Rituales sencillos para curarlo:
– Para curar al afectado se debe continuar realizando este ritual al tiempo que se pronuncia una oración hasta que “se corta”, hasta que se pueda ver el aceite flotando sobre el agua.
– También pasarle el huevo. Luego, el huevo se rompe y se vierte en un vaso cristalino con agua y se observará qué tanto mal de ojo tiene.
– Limpiarlo con alumbre es otro método efectivo.

Ahora os voy a poner un ritual sencillo y un baño de limpieza para quitar el mal de ojo, si es que lo hay:
Ritual cíclico:
Se hace durante tres días. En caso de que no sea suficiente, se hará durante 2 días más (5 días) y como máximo 7 días más después de esos 5 (12 días).
Repetir cada media hora si es fuerte, en caso contrario con una vez es suficiente :
– Tener un vaso con agua al lado izquierdo y diremos: “Que este agua recoja todos los impedimentos, conscientes o inconscientes, por parte mía o de los demás, para que este trabajo tenga éxito”.
– A la derecha una vela blanca y al encenderla decir: “Que esta vela ilumine y dé fuerza a mi petición”.
– Poner en el medio, entre la vela y el vaso de agua, una cucharadita de aceite en un plato pequeño.
Decir: “Señor de los mundos visibles e invisibles, cancela mi aflicción, aparta de mí lo que me han mandado.”
– Untarse el aceite en las sienes, coronilla y nuca.

Baño de limpieza:
– Dos cucharadas soperas de Artemisa.
– Una Cuchara sopera de Enebro o un ramita de enebro fresco.
– Una cucharada sopera de Ruda.
– Tres pellizcos de Comino.
– Dos dientes de ajo sin pelar y con un corte en medio.
– Un vaso de Agua Florida o de Colonia de Lavanda.
Echar todo en la bañera y meterse en reposo durante 10 ó 15 minutos.
Repetirlo dos veces a la semana, durante una semana.

© Morganna Barcelona.