Ritual celta de Año Nuevo


La cultura celta antigua tenía la característica principal de adorar y venerar a la naturaleza, dándole toda la importancia que la misma se merece, es por eso que la mayoría de los rituales celtas están relacionados con ella.

Los celtas consideraban que la naturaleza tenía vida propia, y siempre elegían escenarios tales como los bosques o las montañas para llevar a cabo sus ceremonias. Los sacerdotes celtas, por su parte, solían convivir rodeados de flora y fauna, y gracias a esta convivencia, conocían los secretos de cada uno de los animales, y cada una de las plantas. Por otra parte, las velas eran una herramienta fundamental en todos los rituales celtas y uno de lo rituales más conocidos de esta cultura era el año nuevo druida, en donde buscaban armonizar las fuerzas provenientes de la naturaleza utilizando agua de rosas, velas violetas y miel. Para realizar este ritual tan famoso de la cultura, los druidas se bañaban con el agua de rosas y con la miel, generalmente a la tarde, unas horas antes a la puesta del sol el día 27 de octubre. Una vez que el baño terminaba, se vestían en una túnica negra y se adentraban en los bosques más profundos para que estar rodeados de naturaleza y poder llevar a cabo una suerte de meditación con la finalidad de entrar en contacto con ella.

Al día siguiente, el 28 de octubre, repetían exactamente lo realizado el día anterior, pero una vez estando en el bosque prendían 4 velas: una roja que simbolizaba al amor, una verde para que todas las decisiones que sean tomadas durante el año nuevo sean las correctas, una azul para que la tranquilidad los acompañe y una amarilla para la prosperidad. Estos rituales celtas duraban tres días, y el tercero era el más importante; el 29 de octubre solían amanecer temprano y tomar otro baño de miel y agua de rosas, pero en este caso la tarea que debían hacer durante ese día era la de cazar un jabalí para la cena de fin de año.

Generalmente los druidas solían buscar al animal adentrándose y caminando por el bosque, el mismo bosque en donde habían prendido las velas el día anterior; es importante destacar el hecho de que el jabalí era el animal elegido para la cena de fin de año de los druidas porque el mismo, según la cultura celta, poseía una enorme carga mística y energética, algo que también lo hacia parte fundamental en cada uno de los rituales celtas mágico que solían ser llevados a cabo, tanto en las festividades como en los rituales celtas característicos de la cultura. Una vez visualizado el jabalí, debían cazarlo pero si la utilización de ningún tipo de arma y cuando lo tenían en sus manos, el jabalí debía ser colocado bajo el fuego provocado pos las cuatro velas prendidas el día anterior. Como bien dijimos este era uno de los rituales celtas más importantes, y éste finalizaba el mismo 29 de diciembre, en el momento en que los druidas se sentaban a la mesa junto con su familia a comer el jabalí cazado. Un detalle importante que merece ser destacado acerca de este tipo de rituales celtas es que la gente hasta el día de hoy lo sigue practicando. Debido a que por razones lógicas, una persona no puede salir de cacería por un jabalí, los rituales celtas de fin de año en la actualidad se llevan a cabo de igual manera, es decir, realizando el baño y el encendido de la velas en el bosque (también puede ser el jardín de la casa, lo importante es que la persona tenga un espacio y un momento para estar en contacto con la naturaleza), pero el tercer día del ritual, durante el baño de agua de rosas y miel, quien este llevando a cabo el ritual debe visualizarse así mismo cazando el jabalí de la misma manera que lo hacían los Druidas de su época.

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